Cuestiones en torno a la marginalidad en la poesía slam de Melissa Lozada-Oliva

Identidad, género y cultura

por Paula María Galván, Victoria Priano

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La poesía slam nace como un género en el cual el arte performativo se une a la escritura. Tal como afirma Marc Smith: “The first definition [of slam poetry] is [that] it’s performance poetry – the remarriage of the art of performing with the art of writing” (Smith, 2016). Los poemas son leídos y representados frente a un público; la performatividad, los cambios tonales, las pausas, tienen como fin interpelar al oyente, involucrándolo en el conflicto que expone el poema. Así lo explica Anu Elizabeth Roche: “Slam and performance poets employ a mix of raw emotion and poetic technique to connect with their audience and involve them in the issue they are talking about.” (2017: 02). Así, el slam es una forma de arte que busca interpelar al oyente de modo tal que se abran espacios de comunicación y discusión sobre problemáticas culturales y políticas.

Melissa Lozada-Oliva es una de las tantas poetas que a través de este género problematizan, mediante su poesía, la situación socio-política de la primera generación latina nacida en Estados Unidos a partir de una construcción de su lugar como mujer.

En el primer eje se tratará brevemente la modalidad de la poesía slam y del uso que hace la autora del género. El segundo de ellos tratará sobre “el tercer-espacio”, un concepto tomado del teórico Homi Bhabha (2013) que representa la conformación de identidades híbridas. Así, se verá de qué modo Lozada-Oliva es incorporada a la categoría de latina, al mismo tiempo que la rechaza por no cumplir con todos los estándares exigidos [1]. En el tercer eje, se analizarán las denuncias de la poeta al sistema patriarcal sobre la opresión ejercida sobre la mujer, tanto en lo referido a su voz, como en el establecimiento de imperantes hegemónicos de belleza. Por último, en el cuarto eje se analizará la figura del monstruo (Ponce, 2017) creada por la autora como autorretrato, en la cual convergen todos los aspectos identitarios que le son atribuidos y que conforman la imagen que Lozada-Oliva construye de sí misma en su poesía.

El slam

La poesía slam se caracteriza por ser multifacética, multimodal, multicultural; un género que no busca la rima o el verso, que se reinventa y reactualiza con los años y con las intervenciones e interpretaciones de los mismos artistas. Tal como menciona Helen Gregory en su tesis, “Poetry slam is a movement, a philosophy, a form, a genre, a game, a community, an educational device, a career path and a gimmick. It is a multifaceted phenomenon, which is interpreted and applied in myriad ways.” (2009: 31). Así, la poesía no está condicionada por versos o rimas, sino más bien por la manera de interpretar performativamente aquello que es narrado. Su particularidad radica principalmente en el hecho de que se enmarca en un evento de competencia cuyos jueces salen del público mismo. De esta manera, la performance es evaluada por dicho jurado, así como por el público, que suele participar activamente a través de chasquidos y gritos entusiastas. La puesta en escena del texto poético es lo que da cuenta del valor agregado del slam, que va más allá de la lectura en escena. El slam pone en juego ciertos ideales democráticos en los que cualquiera puede opinar sobre lo que considera arte, así como participar como poeta o como jurado. Este punto es crucial para pensar el arte de Lozada-Oliva, ya que ella se define a sí misma como un sujeto que está por fuera de la norma (como se desarrollará más adelante), o bien en un lugar intermedio, sin conformar plenamente ninguna categoría. De esta misma manera, la poesía slam también podría pensarse como un espacio por fuera o entre medio de lo normado. Del mismo modo, el slam no es plenamente actuación, ni stand-up, ni poesía escrita; toma un poco de todo y devuelve algo nuevo.

Este lugar particular en el que se configura la poesía slam está íntimamente relacionado con los tópicos que aborda. En dicho lugar de protesta contra los espacios de lectura creados en contra los cánones literarios [2], nace un género en el cual lo importante no es la estética perfecta, las intertextualidades o lo intelectual, sino el poder del sentimiento [3]. Este espacio democrático y de emoción pura, que no puede clasificarse dentro de un solo género, es el hogar de aquellos que, como Lozada-Oliva, también se encuentran en las orillas. No es casual que en poco tiempo se haya vuelto tan popular [4]: el cruce interdisciplinario, la premisa de los tres minutos, la vividez de sus sentimientos y la accesibilidad de sus temas y formas lo vuelve especialmente atractivo. La masividad [5], asimismo, atrae a quienes tienen algo que denunciar, ya no se trata solo de una expresión personal, sino de un espacio de denuncia para quienes de otra forma no tienen voz. Con respecto a este punto, es posible entenderlo desde el lugar que plantea Gregory, quien afirma que “As has already been suggested, slam may be seen as a ‘community’ as well as a for(u)m. In this sense, it is often juxtaposed against individualism.” (2009: 73). El slam no constituye una mera lectura, sino una construcción colectiva entre la audiencia y el orador, no solo por compartir un espacio determinado, sino también por compartir aquello que es tratado en las distintas performances. Además, es muy importante la inmediatez de la performance, es decir, que a diferencia de la poesía clásica que puede leerse de un libro, si bien muchos de los artistas han publicado libros con sus poemas (Lozada-Oliva publicó el suyo, Peluda, en el cual se basa este trabajo), la poesía slam no puede separarse del acto performático y mantenerse íntegra. Si el poema no es leído en público, en el marco de la competencia, o si no tiene esto como fin último, entonces pierde una parte esencial de su género. Se trata de una lectura en contexto, de una puesta en escena de una determinada problemática y de una voz que encarna esa problemática, que a su vez construye algo nuevo en el momento al momento de ser interpretada. La publicación del libro parece ser algo accesorio, una forma de documentar y/o recopilar los poemas, que resulta de alguna manera “incompleta” y que intenta reponer ciertos rasgos de la oralidad. Es posible entender esto en los términos que presenta Gregory: “The physical appearance of the poet/performer, the ways in which they use their voice, the setting of the performance and the social networks through which the performance comes to be staged are all key factors which shape the construction of meaning in this context.” (2009: 31). Los medios audiovisuales resultan fundamentales para comprender los poemas fuera de contexto, así como para contribuir a su expansión global por medio de las redes sociales. La fuerte impronta emocional y política de los poemas interpela fuertemente a los usuarios de las redes, quienes frecuentemente los comparten.

El tercer-espacio

El teórico Homi Bhabha plantea que en las zonas de contacto cultural, allí donde el colonizador se encuentra con el colonizado, lugar que él llama “tercer-espacio” (Bhabha, 2013: 13), es donde surgen “identidades híbridas”. Melissa Lozada-Oliva, como hija de inmigrantes latinos [6] y perteneciente a la primera generación latina nacida en los Estados Unidos, es un ejemplo perfecto de las identidades híbridas de las que trata Bhabha. La posición en un tercer espacio le otorga a Lozada-Oliva una visión particular, ya que le son asignadas etiquetas y roles que van más allá de aquello que ella puede combatir. Por un lado, Lozada-Oliva nace en Estados Unidos, lo cual le asigna su nacionalidad estadounidense, al mismo tiempo que es presionada (no solo por su familia, sino como ella misma menciona a lo largo del poemario, por sus compatriotas norteamericanos) a mostrar sus raíces latinas a través del modo de pensar y de actuar: “americans need a name for everything & I changed / mine before they could butcher it / your eyebrows they look like trees / ay / ay / ay / ay / mami says let me tell you about sadness” [7]. De este modo, hasta la cualidad más intrínseca como la emoción queda comprendida en una norma regida por la cultura y la tradición que le son asignadas y, a su vez, a las que no cree pertenecer. Es esa misma grieta la que habitan identidades como la de Lozada-Oliva, quienes son presionados [8] a integrarse tanto a una sociedad que conocen y que los estigmatiza, como a una que no conocen y no habitan pero con cuya tradición cultural cargan (Lozada-Oliva, 2011):

While assimilating is a matter of survival, being forced to assimilate is oppressive. Assimilation has a shiny badge, laughs when you pronounce something wrong and threatens you when you’re a little too loud. Assimilation makes you stand up straight and recite the Star-Spangled Banner, forcing you to do push-ups when you can’t stop rolling your Rs. Assimilation won’t stop until you learn to stay silent and police yourself.

Así, todo aquello que traiga desde afuera hacia su hogar genera rechazo (en especial por parte de su madre como aparece en “You know how to say arroz con pollo but not what you are”), así como todo aquello que lleve desde su hogar hacia afuera también le impide ser comprendida (por la “white people]” [9]) como norteamericana. En sus poemas, las etiquetas siempre aparecen impuestas por los espacios y su condición de híbrida la condena a ser latina y estadounidense, así como a no ser por completo ninguna de las dos.

En sus poemas se da un fenómeno frecuente en bilingües, el “code-switching”: cambiar de idioma de una palabra a la otra, frases mixtas, repletas de préstamos. Muchas veces esto aparece al ponerles voz a los miembros de su familia, o para mencionar algo que une profundamente con la cultura latina o con su propia historia latina: “I always wear heel to la fiesta” (entonación en “fiesta”). Lozada-Oliva marca las voces de su familia hispanohablante a través de la emulación de la oralidad: “Ay -carajo-shit! has a medal around her neck”. Otro de los mecanismos que utiliza Lozada-Oliva es la deformación ortográfica, con el objetivo de imitar los sonidos: “let me tell you about e-starving. about no college no high e-school. Melissa” o también “joo should do dis, joo don’t need my help”. También realiza intercambios de palabras basados en su parecido fónico, como por ejemplo: “he doesn’t leave here anymore. live”. Su lengua se encuentra en los in-betweens, de modo tal que su español, como ella misma dice en su poema “You Know How to Say Arroz con Pollo but not What you Are”, es como “[a] phantom limb-reaching for words & only finding air”.

Esta visión muchas veces se tiñe de estereotipos norteamericanos sobre la identidad latina, pero también subraya la alienación que expresa Lozada-Oliva, al no poder conciliar sus dos identidades dentro de sí. Incomprendida por sus pares, por su madre y muchas veces por sí misma: “My spanish wonders if it has an expiration date / my spanish asks you why it is always being compared / to food / spicy, hot, sizzle”. La voz “doxal” norteamericana, aparece a lo largo del poemario, marcando un “deber ser” por el cual sufre, pero del cual se esfuerza por distanciarse, por ejemplo, en “Maybe She’s Born With It, Maybe She Got Up Early” menciona: “I don’t know what the ‘good immigrant’ / is but i think my mother could never get away / from being the cleaning lady”. Aquí aparecen dos fuertes estereotipos sobre la comunidad latina: por un lado, existen los “buenos inmigrantes” y los “malos inmigrantes”; por el otro, todos los inmigrantes realizan trabajo doméstico.

Los estereotipos, sin embargo, funcionan por partida doble. En su poema “mami says have you been crying”, la poeta desarrolla una conversación entre ella, su hermana y su madre, en la cual la madre les dice: “if you are crying you need to let me / know / all depression is an american thing”. Este verso marca una fuerte diferenciación entre las culturas. La madre realiza un distanciamiento no solo entre lo estadounidense y lo latino, sino que también clasifica la tristeza de Lozada-Oliva como algo “americano”, algo que ella no puede -o no debe- sentir por su condición latina. Una vez más, ambas culturas coinciden en el rechazo a lo híbrido, a la vez que la imposibilitan a ser miembro pleno de una de las dos, y la condenan así a un limbo de no pertenencia.

En contraposición a estas dos voces destaca la propia. Lozada-Oliva reclama para sí su lugar híbrido, en rechazo a una única etiqueta: “the new you facing you in the mirror / sighing, saying yes, yes, this is how i am supposed to be”; “but maybe this is what will never be fixed / this is the distance between / your hairline & your eyebrows / your hands & your home country”. Su poemario es un incesante ir y venir entre culturas, una insistente reivindicación de su derecho a pertenecer en su plena condición híbrida.

Lo femenino

Otra cuestión de la identidad que trata Lozada-Oliva es el problema de lo femenino como condición impuesta. En el poemario se encuentran principalmente dos tópicos que se repiten: el uso de su voz y el imperante de belleza.

En primer lugar, en su poema “Like totally whatever” Lozada-Oliva describe su lucha como mujer por ser escuchada, y una vez más, la presión del hombre blanco, incomprensivo, normativizador. Allí denuncia a F. S. Fitzgerald y E. Hemingway como encarnaciones de este hombre blanco, por silenciar a las mujeres e invisibilizarlas. Asimismo, arremete contra Kracauer, denunciando el hecho de que la sociedad sólo escucha cuando un hombre denuncia mientras que las mujeres son acalladas. El poema es introducido como una respuesta al poema de Taylor Mali [10] que trata sobre el modo de decir las cosas, sobre cómo en la sociedad está mal visto utilizar oraciones declarativas en las que uno se encuentra seguro de lo que dice: “In case you hadn’t noticed, / it has somehow become uncool / to sound like you know what you’re talking about?” a lo que Lozada-Oliva responde “Declarative sentences, so-called, because they declared / themselves to be the loudest, most truest, / most taking up the most space, most totally white man sentences.” Así, la autora le da un giro a la respuesta y expone su lugar de mujer latina como quien no ocupa el lugar de privilegio para expresar su opinión de manera asertiva.

Otro de los aspectos donde se vislumbra la crítica a la belleza hegemónica es su alusión al vello corporal [11]. En los poemas de Lozada-Oliva se otorga un lugar especial a este elemento como aquello que le es intrínseco, que demarca su identidad. El vello corporal es aquello de lo cual quiere despojarse por mandato social pero que, a su vez, vuelve a crecer, de la misma manera y con la misma fuerza “We rip the things we hate / about ourselves out & hope / the grow back weaker / but hair is the only thing that grows”. Lozada-Oliva se ve condenada a portar su identidad latina, por más que en su misma familia hagan un esfuerzo por borrarla. De esta manera, su cuerpo se vuelve una especie de campo de batalla en el cual la voz de la sociedad le impone una imagen de sí, exenta de sus rasgos latinos. Sin embargo, dicho ideal se vuelve imposible de alcanzar debido a que su “latinidad” excede los límites de la imposición social y siempre, de alguna manera, reaparece a través de su cuerpo.

Peluda

Todos estos temas confluyen en la construcción del retrato que la autora pinta de sí: una mujer peluda, una mujer-lobo, un monstruo. Esta imagen aparece a lo largo de todo su libro Peluda, desde el nombre hasta la imagen de portada. Sin embargo, la valoración va cambiando, al comienzo con una valoración negativa: el monstruo lo consume todo, ella es todo monstruo y nada mujer (“we can see jor face now.”). Sin embargo, a medida que Lozada-Oliva reclama su identidad la imagen cambia: “ode to brown girls with bangs”, “i always choose the tail”. El título es una oda a su aceptación. En una entrevista explica que Peluda es un “term of endearment”, una forma cariñosa de referirse a aquello que sería motivo de inseguridad.

En otro artículo para The Guardian, titulado “Donald Trump’s fear of Spanish reveals the power in our language — and identity”(2011), la autora añade:

Forced assimilation through tactics like policing language keeps white supremacist ideology alive. It says that there is only one right, good way to speak and it is the way white people do. Language is always about access to power. When someone makes Latinos alter the way we communicate with the world in order to sound “more American,” they are silencing us.

En este punto, es posible entender el lugar que la lengua ocupa en el forjamiento de identidades latinas. Lozada-Oliva hace su crítica a través del lenguaje como poeta, al tiempo que construye su identidad a través de ese mismo lenguaje, tal como lo hace toda su familia. Si resigna el lenguaje, sea cual sea, está resignando una herramienta para la constitución de su identidad.

Según Ponce (2017), tanto el lenguaje como el vello corporal son los factores más arraigados a la identidad en la poesía de Lozada-Oliva. Así es posible entender la transformación que atraviesa la mujer latina cuando su tradición es algo que le es dificultoso de habitar, debido a que todo lo relacionado a su identidad latina se ha convertido en algo monstruoso al cruzar la frontera de EE.UU:

Scholar Jeffrey Jerome Cohen argues that monsters are “born only at [a] metaphoric crossroads, as an embodiment of a certain cultural moment” which “quite literally incorporates fear, desire, anxiety, and fantasy . . . giving [monsters] life and an uncanny independence.” The political rhetoric of our time is one in which political leaders have demonized woman caught at a political crossroads. With this definition in mind, we can follow Lozada-Oliva’s speaker transformation into the very monster our president and this political environment fear most: a person not easily classified, who does not conform to idealized beauty standards. (Ponce, 2017)

La monstruosidad nace de la diferencia, de la falta de control que se tiene sobre aquellos que se constituyen por fuera de los límites sociales demarcados por un estado que demanda un estereotipo, o en su defecto, lo destierra por no poder clasificarlo. Lozada-Oliva se demuestra a sí misma en los márgenes de dos identidades que, en un contexto sociopolítico hostil como el estadounidense para con los inmigrantes, se cierran para autopreservarse de todo contacto. De este modo, las identidades de los hijos de inmigrantes se transforman en campos de batalla que, en el caso de Lozada-Oliva,se manifiestan a través de su cuerpo y su voz, espacios donde rozan los límites, ya que no logran amoldarse completamente a ninguno de los parámetros que les son demandados. Así, denuncia la violencia normatizadora de la sociedad norteamericana. Estados Unidos es el sueño americano, pero para ingresar, los latinos deben dejar su identidad detrás:

My spanish is wondering when my parents will be American / asks me if i’m white / yet / if you ask me if i am fluent in Spanish i will try to tell you the story / of how my parents met in an ESL class / how it was / when they trained their mouths to say / i love you / in a different language.

De este modo, es posible ver de qué manera Melissa Lozada-Oliva describe cómo sus padres debieron transformar su lengua, su color de piel, incluso sus emociones, para lograr insertarse en una sociedad que los integra al mismo tiempo que los condena a una función meramente utilitarista.

Conclusión

En el poemario Peluda de Lozada-Oliva se distingue una lucha de aceptación de sí misma, con sus contradicciones, con su condición híbrida, así como se rechaza el canon de belleza imperante, la voz normatizadora que dice que debe ser más norteamericana. La condición híbrida de Lozada-Oliva recorre todos los aspectos del libro y se ve materializada en el arte de tapa, así en las reiteradas metáforas de mujer-lobo, monstruo devenido en mujer, que debe ser siempre contenido, rasurado, transformado. Ella es lo que lleva en sus raíces, así como es todo aquello que es visto desde la mirada del otro. Lozada-Oliva plantea que, del modo que sea, toda clasificación le queda chica (o grande), su cuerpo, su lengua, aquello que siente, nada es lo que debería ser, todo es hasta un determinado punto, de modo tal que es monstruoso. La lucha contra todo aquello que la constituye como híbrido es una batalla perdida, puesto que, de un modo u otro, por más que lo combata, saldrá a la luz. Todo aquello que la sociedad le pide, le exige que resigne, todo aquello que su familia le pide que conserve, se mezcla, se hibrida y se condensa en su cuerpo, en su lenguaje y se hace explícito, por sobre todo, en su poesía.

Bibliografía

Gregory, Helen (2009). “Texts in Performance: Identity, Interaction and Influence in U.K. and U.S. Poetry Slam Discourses” (Tesis doctoral). University of Exeter. Recuperado de: https://ore.exeter.ac.uk/repository....

Lozada-Oliva, Melissa (2011, 10 de septiembre). “Donald Trump’s fear of Spanish reveals the power in our language — and identity”. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/comment...

Lozada-Oliva, Melissa (2015, 8 de agosto). “A light-skinned Latina like me will never be able to live in the land of whiteness”. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/comment....

Lozada-Oliva, Melissa (2017). Peluda. Minneapolis, United States of America: Button Poetry.

Ponce, Gionni (2017). “Monstrous Woman: Peluda by Melissa Lozada-Oliva”. En Kenyon review. Recuperado de: https://www.kenyonreview.org/review....

Roche, Navajyoti, Anu Elizabeth (2017). “Raising Voices, Breaking Boxes: How Spoken Word Creates Dialogues on Gender”, International Journal of Multi-Disciplinary Research Volume 1, Issue 2, February 2017.

Siskind, Mariano (2013). “Introducción”. En Nuevas minorías, nuevos derechos: notas sobre cosmopolitismos vernáculos. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

Smith, Clint. “The Danger of Silence”. TED. Agosto 2014. Web. 22 Jul 2016. Conferencia.

Somers-Willett, Susan B. A. (2009). The Cultural Politics of Slam Poetry: Race, Identity and the Performance of Popular Verse in America. Michigan: The University of Michigan Press.

Notas

[1] “a light skinned latina like me will never be able to live in the light of whiteness” (Lozada-Oliva, 2015)

[2] “Slam poets’ frustration over the academic monopoly on poetry readings and the attending highbrow airs of these events helped fuel a rowdy, countercultural atmosphere at slams, one that persists at many venues today. Audiences at the Green Mill were and are encouraged to boo or applaud the poet onstage, a far cry from the quiet attentiveness expected of audiences at the typical poetry reading.” (Gregory, 2009: 4)

[3] Definimos sentimiento como “el estado del sujeto caracterizado por la impresión afectiva que le causa determinada persona, animal, cosa, recuerdo o situación en general”. Castilla del Pino, Carlos (2000) (2008). Teoría de los sentimientos. Barcelona: Tusquets Editores, S.A., 346.

[4] En el libro The Cultural Politics of Slam Poetry (2009) se rastrea el inicio del género a Chicago, 1988. Luego continúa su expansión por EE.UU.: San Francisco y Nueva York tienen su primer encuentro nacional de poesía slam en 1990, y desde entonces continúa en vertiginoso crecimiento, expandiéndose por todo el globo.

Asimismo, resulta relevante que el acceso al escenario sea abierto, de modo tal que no es necesario que los participantes sean autores reconocidos para poner sus obras en el foco de atención. Todos los aspectos que son valorados parten por sobre todo de la empatía con la audiencia, de la que a su vez no deja de formar parte el artista cuando se encuentra fuera de escena.

[5] El límite para considerar qué es masivo resulta un poco complejo, quizás fuera mejor hablar de “viral”, ya que la forma en la que se concibe la masividad ciertamente ha cambiado en la era de las telecomunicaciones. De esta manera, el video de Lozada-Oliva recitando “My Spanish” se ha hecho viral con 7.6 mil likes, 245.541 visualizaciones; en Facebook, su video “Like totally whatever” fue compartido 4.4 mil veces, y “Bitches” 6,5 mil. Por otro lado, otros artistas como Olivia Gatwood han alcanzado los 25 mil likes en Youtube y han sido compartidos 31 mil veces en Facebook. El video con más cantidad de reproducciones en Youtube, en materia de slam, pertenece a Jefferson Bethke, con 34.099.332 visualizaciones y 557 mil likes.

[6] En el presente trabajo, se tomará el uso de los términos “latino” y “americano” del mismo modo que es tratado en la poesía de Lozada-Oliva; es decir, como expresiones cristalizadas que permiten definir las dos identidades que son puestas en juego en el poemario.

[7] Esta y todas las citas subsiguientes de los poemas de Lozada-Oliva corresponden a su libro Peluda (2017).

[8] Lozada-Oliva sugiere que la presión social se ejerce particularmente a través de dos formas: políticas gubernamentales y presión social. Para la primera, ver Lozada-Oliva (2011) “Donald Trump’s fear of Spanish reveals the power in our language — and identity”. La segunda, aparece a lo largo del poemario al representar otras voces de vecinos, compañeros/as, como por ejemplo la transcripción que hace del discurso de Katherine en “House Call”; también aparecen estas voces en el artículo “a light-skinned latina like me will never be able to live in the light of whiteness” (Lozada-Oliva, 2015). Sin embargo, también es importante resaltar que muchas veces esa presión proviene de sí misma, de querer encajar en los estereotipos sociales de su ambiente (“saying yes, yes, this is how i am supposed to be”)

[9] “It means that I’m the color white people want to be, but white people don’t actually want to be me” “a light skinned latina like me will never be able to live in the light of whiteness” (Lozada-Oliva, 2015)

[10] En respuesta al poema homónimo de Taylor Mali: https://www.youtube.com/watch?v=LGA...

[11] “hair removal and language and racialized power dynamics and friendship and teeth dripping with blood. The transformation occurs slowly, lingering in girly grotesquery, until its end, when Lozada-Oliva nods at the political ramifications of being monstrous women under a Trump presidency.” (Ponce, 2017)