Odio a los pitufos

De TLtropes

La vida no siempre es justa, y el teórico puede tener que aprender más o menos rápido que sus muchas noches en vela quemándose las pestañas mientras hace silencio para no despertar a sus padres que todavía lo alojan, o mientras cuida que no se le mojen los libros en una piecita con goteras, no siempre tienen que significar que mañana le vayan a dar una beca Fullbright. De hecho, si se trata de una hormiguita trabajadora del tercer mundo, lo más probable es que eso no pase jamás, y que vea pasar los estipendios jugosos siempre por el bolsillo de otro, mientras tiene que conformarse con una ayudantía miserable, o debe costearse sus posgrados intentando enseñarles proposiciones adverbiales incluidas a jóvenes demonios de quince años. Entonces deja de tanto en tanto traslucir su angustia en amargas quejas sobre el sistema académico, que favorece trabajos incoherentes siempre y cuando sostengan que el futuro es un flash, traten sobre gauchos y estén auspiciados por el Opus Gay, y a veces se da el lujo de vaticinar un futuro no del todo lejano en el que su trabajo será reivindicado, mientras toda esa masa de fabuleros retóricos productores de papers inútiles en masa serán justamente olvidados y darán con sus huesos gastados en una residencia de ancianos. Todas las noches, para dormirse, recitan, en una larga cantilena, los nombres de todos los teóricos hoy famosos que trabajaron sin financiamiento ni reconocimiento alguno. Es por eso que tienen los nombres en la punta de la lengua si eventualmente alguien les pregunta por su puntaje académico.


Ejemplos

Suelen ser anónimos, a menos que uno los haya tenido como profesores de prácticos.

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